Elecciones en Estados Unidos | Convención Nacional Republicana: entre fuegos artificiales y protestas

El pasado 24 de agosto se dio lugar a la primer noche de la Convención Nacional Republicana en North Carolina, que tuvo su cierre en la Casa Blanca el 27 de agosto.

Hablamos de una Convención que se diferencia en grandes aspectos a la Demócrata que casi en su totalidad se celebró de manera virtual. Trump aprovechó los beneficios de su investidura presidencial, por lo que la última noche tuvo lugar en Washington DC – nada más ni nada menos que en la parte sur de la Casa Blanca – con la presencia de más de 1.500 personas, sin distanciamiento social y sin tapabocas.

El primer día, entre los más destacados estuvo Donald Trump Jr (el hijo mayor del presidente) que apuntó su discurso a una fuerte polarización ideológica con el candidato demócrata Joe Biden:

“Imaginen un mundo en donde los males del comunismo y el terrorismo islámico radical no tienen la oportunidad de propagarse (…) ese es el mundo que Donald Trump y el Partido Republicano buscan. Y si, puedes tenerlo. A diferencia de Joe Biden y los Demócratas de izquierda radical nuestro partido esta abierto a todos” .

Tanto la primera dama, Melania Trump, como el Secretario de Estado, Mike Pompeo, fueron parte de la segunda noche. Esta ocasión generó más repercusión, no sólo porque el discurso de Melania Trump haya sido en el recientemente remodelado Jardín de las Rosas de la Casa Blanca con un publico sin distanciamiento social y sin tapabocas, sino también porque el Secretario de Estado rompió la tradición diplomática que asegura que los Secretarios de Estado en funciones no hablan en las convenciones partidistas de ninguno de los dos partidos políticos, mucho menos desde el extranjero.

Mike Pompeo, que se encontraba en Jerusalén remarcando la importancia de mover la embajada estadounidense hacia esa ciudad, apoyó las decisiones en política exterior de Trump en países como Corea del Norte, Ucrania, Irán e Israel:

“Hace dos semanas el presidente logró un acuerdo histórico entre Israel y los Emiratos Árabes Unidos, un acuerdo del que leerán nuestros nietos en los libros de historia. Como soldado yo vi gente desesperada tratando de huir hacía la libertad, la mejor manera de asegurar la libertad es eligiendo líderes que no solamente hablen si no que cumplan (…) que Dios los bendiga, que Dios bendiga los Estados Unidos de América”

Por otra parte, la actual primera dama, decidió dar su discurso con otra impronta a la que se venía viendo en la primer noche de la Convención: casi no hubo referencias a la oposición demócrata y tocó una amplía variedad de temas, desde el rol de las mujeres – haciendo referencia a los 100 años de la aprobación de la decimonovena enmienda que permitió votar a las mujeres – pasando por la salud mental, la prensa y por supuesto, su llegada a los Estados Unidos y la oportunidad de tener su propio “sueño americano”.

“Con mi gran trabajo y con determinación logré mi sueño americano. Como inmigrante y mujer independiente entiendo el privilegio que representa vivir acá y disfrutar de las oportunidades y de las libertades que tenemos”.

Sin embargo, sorprendió con la problemática racial dentro de su discurso:

“la administración de mi marido ha tratado de efectuar un cambio real en temas raciales, en temas religiosos, en este país (…) les pido a todos que se reúnan y que vuelvan a revivir los estándares estadounidenses, que detengan la violencia, que detengan los saqueos en nombre de la justicia. En vez de destruir algo, reflexionemos sobre nuestro errores y estemos orgullosos de nuestro progreso, de nuestra evolución y miremos hacía adelante”.

Independientemente de las destacadas personas que hayan pasado y brindado su apoyo al presidente y candidato Donald Trump en el transcurso de la Convención, las figuras más esperadas llegaron el último día por la noche. Desde Ivanka Trump, hasta el vicepresidente Mike Pence y el mismo Donald Trump.

El actual presidente dio un extenso discurso de poco más de una hora que utilizó para apuntar contra Joe Biden y otros miembros del Partido Demócrata, como Bernie Sanders, y remarcar que mientras Estados Unidos este bajo su mando no habrá lugar para el comunismo. Entre cantos de las 1.500 personas presentes que aseguraban “four more years” (cuatro años más), decidió evitar nombrar los problemas raciales que se viven en el país y referirse al covid-19 como algo casi superado.

En cambio, optó por apelar al nacionalismo, de la misma manera en que se vio beneficiado en su campaña de 2016, apuntando al gran progreso del muro en la frontera con México, y rindiendo homenaje a los trabajadores/as de las guardias fronterizas que se encontraban presentes.

Vamos a enviar fiscales a las comunidades de más alto riesgo. Nos vamos a asegurar que las protecciones y salvaguardas federales se protejan para los ciudadanos estadounidenses, no para los inmigrantes ilegales. Tendremos fronteras fuertes. Como he dicho: sin fronteras no tenemos un país” .

El presidente, que si de algo esta seguro es de su facilidad para hablar a la multitud, plasmó sus cuatros años de gobierno y apuntó a lo que sería otra gestión más. Algunos puntos importantes del discurso fueron: la defensa a la tenencia de armas, asegurar que Estados Unidos ganaría la carrera del 5G, criticar el apoyo de los Demócratas al aborto asegurando que “esta noche orgullosamente declaramos que todos los niños nacidos y no nacidos tienen un derecho divino a la vida” y apostar por traer a las industrias estadounideses en el extranjero dentro del país. Sobre este punto aclaró que “la agenda de Biden es ‘Hecho en China’ la mía ‘Hecho en Estados Unidos'”.

La noche terminaba con un show de fuegos artificiales que escribía “Trump 2020” en el cielo, pero la realidad en las afueras de la Casa Blanca era muy diferente.

Desde el nuevo suceso ocurrido en el estado de Wisconsin en el que un policía disparó 7 veces por la espalda a Jacob Blake y lo dejó paralizado de la cintura para abajo, las protestas contra la violencia policial se reavivaron en muchas partes del país. Una de ellas fue Washington D.C., mientras que la última noche de la Convención Nacional Republicana transcurría.

Los manifestantes se empezaron a juntar en las puertas de salida de la Casa Blanca gritándole a los que abandonaban la Convención, lo que generó algún que otro disturbio en una Casa Blanca totalmente vallada.

Los reclamos tenían consignas como “Black Lives Matters” pero también en el mal manejo del gobierno de Trump de la crisis por el Covid-19, que ya lleva un saldo de más de 180.000 muertes en el país.

“Trump falló + 180.000 muertes”

La función de la Convención como parte de la campaña política tuvo ciertos resultados. Si bien Joe Biden sigue liderando las encuestas, al primero de Septiembre, Trump logró reducir 10 puntos de ventaja a unos 6. Pero como vimos en otra nota anterior, el sistema de voto indirecto reduce la predicción de las encuestas, ya que éstas miden la voluntad popular en conjunto. Si uno toma el promedio de las casas de apuestas sobre quién será el ganador de las elecciones, tras la Convención Trump logró reducir una ventaja de 30 puntos a 0,5.

Aún así, la ventaja demócrata sigue siendo importante. Es largo el camino a Noviembre y las protestas siguen en pie. La campaña recién empieza formalmente, y aún queda por ver qué sorpresas llegarán en Septiembre y Octubre. Al menos, pasadas ambas convenciones, las formulas ya son definitivas y las plataformas consensuadas. Trump plantea una campaña similar a la de 2016 y se muestra como el candidato de la Ley y el Orden. La característica destacada de Biden es no ser Trump, y su vice, Kamala Harris, busca llamar al voto progresista aunque esa ala del partido demócrata haya sido rechazada por la dirección del partido.

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