Elecciones en Estados Unidos | Primer debate presidencial 2020

Resumen e interpretaciones

El esperado debate presidencial llegó en un contexto complicado para la política y la economía norteamericana. El covid sigue siendo el elemento dominante, así como una enorme crisis económica e institucional. Dentro de este último aspecto, se destaca la discusión sobre la posible designación de una reemplazante para la fallecida jueza de la Suprema Corte y las dudas que el propio Trump sembró sobre la posibilidad de un “fraude” demócrata y un eventual no reconocimiento del triunfo de su contrincante Joe Biden.

Todos los analistas coincidieron inicialmente en criticar el resultado del debate en sí. Ante un espectáculo que puso en escena chicanas, agravios, faltas a la verdad y muy poco intercambio argumental, se instaló la idea en principio condenatoria respecto del nivel de discusión.

Con el correr de las horas, las interpretaciones fueron variando de acuerdo a la orientación política: los grandes medios tradicionales, alineados mayormente con Biden, destacaron su capacidad de mostrar empatía y de “salirse” del clima de conflicto al mirar directamente a la cámara y buscar un contacto de cercanía con el público y una apelación directa.

Los partidarios de Trump, por el contrario, atacaron la tranquilidad de Biden y se concentraron en destacar que más allá de la argumentación, el debate se trataba de la puesta en escena de emociones. En ese plano, destacaron que a pesar de las desprolijidades, la actitud agresiva de Trump logró transmitir capacidad de mando.

En ese escenario, puede sostenerse que si bien ninguno logró cambiar el escenario del debate, el más favorecido fue Biden porque sigue adelante en las encuestas y jugó, de alguna manera, de “local” en el debate. La moderación del debate estuvo a cargo del periodista Chris Wallace, una de las voces más respetadas de Fox News, que ha ido contra la corriente del alineamiento de la cadena de noticias con Trump: Wallace es responsable de entrevistas durísimas contra Trump.

Como balance puede afirmarse que en el plano de las emociones, un espectáculo que no fue muy diferente del tono que le imprime la lógica de las redes sociales a la conversación política, instaló dos grandes lugares de emociones: por el lado de Trump, una voluntad confrontativa, aguerrida, con vocación de expresar capacidad de mando; por el lado de Biden, una voluntad de unidad, de firmeza calma con vocación de expresar empatía.

El momento más alto de esta confrontación de emociones se puso en escena con el despliegue de los afectos familiares. Biden usó a su hijo mayor para criticar a Trump por supuestamente calificar a los miembros de las fuerzas militares que perdieron su vida como “perdedores”. Recordó que su hijo era un héroe que había luchado por su país. Se refería a Beau Biden, quien sirvió al Ejército norteamericano en Irak y falleció en 2015 de cáncer.

La respuesta durísima de Trump se dirigió al otro hijo de Biden, Hunter, a quien acusó de cocainómano y de haberse enriquecido ilícitamente. En ese momento, Biden decidió cambiar de rumbo y dirigiéndose al público dijo reconocer que su hijo había tenido problemas y los había superado, buscando transformar la agresión en empatía.

De esta forma, considerando el desarrollo del debate, la curva de emociones empezó favoreciendo a Trump que arrancó fuerte y dominante, pero sobre el final ese recurso se desgastó y Biden logró mayor aplomo.

En el plano de los temas, Trump se hizo fuerte al comienzo en el debate reafirmando su autoridad sobre la base de la potestad que le asiste para designar a una reemplazante en la Suprema Corte, pero luego fue perdiendo terreno previsiblemente al abordar los temas que configuran la crisis: la pandemia y la economía, donde Biden logró hacer pie con sus críticas.

Párrafo aparte, merece destacarse que la política internacional apareció tangencialmente en el debate, en dos momentos. En relación a la cuestión económica, Trump acusó a los demócratas de permitir que China pusiera en debilidad a EEUU y destacó que con su política logró repatriar empresas que antes habían trasladado su producción fuera de Estados Unidos. Biden contraatacó con la supuesta ayuda de Rusia a Trump. Y Trump retrucó acusando al hijo de Biden, Hunter de haberse enriquecido con dinero de Rusia, Ucrania y China.

En el plano ideológico, los mensajes estuvieron dirigidos mayormente al núcleo duro de cada uno de los candidatos y se mostró aquí la dimensión más agresiva de Trump. Con un discurso abiertamente macartista, al abordar el tema racial y de las protestas en las calles ante la muerte de varios ciudadanos afrodescendientes, trató a Biden de un títere de la “extrema izquierda” que no se atreve a pronunciarse a favor de la plena vigencia de la ley y el orden.

El momento culminante fue cuando fue interpelado por el moderador en relación a los grupos supremacistas blancos, entre ellos uno llamado “Proud boys” (muchachos orgullosos). Varias veces tuvo que repetir la pregunta de si condenaba a estos grupos y finalmente la respuesta de Trump fue, dirigiéndose a los supremacistas: “Den un paso atrás y esperen. Alguien tiene que hacer algo con Antifa y con la izquierda”. Antifa es un extraño grupo de choque de la izquierda que se activó durante las movilizaciones que exigían justicia por la muerte de los afrodescendientes en manos de la policía.

Previsiblemente, muchos análisis se concentraron en destacar que Trump no condenó a los supremacistas blancos.

Encuestas

Todo indica que Biden sigue adelante, entre 8 y 6 puntos. Un elemento destacado que ayuda a entender la naturaleza del debate es que en un contexto de crisis sanitaria, económica, social, con un espacio público permeado por la dinámica de las redes sociales, las preferencias se mantienen notablemente estables.

Lo distintivo de esta elección, como señala el diario El País, es que queda poca gente en EE UU que no tenga una idea formada sobre Trump y Biden. En un escenario así, se vuelven relevantes los indecisos, sobre todo en un país donde la participación real es baja. Pero en este caso, los indecisos son pocos – del orden de 5% – y se han mantenido así desde marzo.

Dentro de ese escenario, los candidatos buscan, en primer lugar, reafirmar a sus votantes y en segundo lugar captar indecisos. Dentro de los que manifiestan votar a un candidato, hay un margen que estaría dispuesto a cambiar su voto y ese es un objetivo de campaña.

Un elemento clave: no gana el que más votos tiene sino el que gana en los estados clave.

Tras el fracaso en las encuestas en las últimas presidenciales, cada vez se hace más patente que estos escenarios de paridad electoral, lo que define la elección no es una segmentación clásica de extensión nacional (por edad, nivel educativo, etc), sino focalizada en los estados clave que definen el número de representantes, tratándose de una elección indirecta.

Así sucedió cuando ganó Obama, que aparecía como derrotado en las encuestas tras el debate presidencial que tuvo con su contrincante Mitt Rommey, y del mismo modo con Trump, tras el debate con Hillary Clinton. Las encuestas nacionales reflejaban quizás un aumento promedio en de los votantes para los que aparecían arriba en las encuestas pero diluían lo que sucedía en estados clave.

En ese sentido, la apuesta de Trump con su discurso duro y por momentos retrógrado se dirige pragmáticamente al sector duro de votantes de estados como Florida, que han sido la clave en las últimas elecciones.

Otros elementos a considerar

Temas estructurales que definen de qué se trata la elección

  • Una economía fulminada
  • Una gestión de la pandemia que ya va por 200.000 muertos, récord mundial
  • Un plebiscito sobre la gestión de Trump pero mucho más por su estilo de liderazgo y la lógica de la polarización

Temas coyunturales que orientaron la discusión en la semana previa

  • La muerte de la magistrada Ruth Bader Ginsburg ha abierto una vacante en el Tribunal Supremo. Será sustituida por la juez conservadora y religiosa Amy Coney Barrett. Los republicanos tienen mayoría para confirmarla en el Senado cuando quieran
  • Un eventual cambio en la mayoría de la Suprema Corte podría poner en riesgo la ayuda pública a la sanidad o el derecho al aborto: estas consecuencias eventuales se colaron por momentos en la previa
  • El domingo pasado, el New York Times publicó 20 años de declaraciones de impuestos de Trump que revelan lo poco que pagan de impuestos los ricos. En el debate Trump acusó a los demócratas de introducir las modificaciones de las que él se benefició

Para ver el minuto a minuto del debate, con videos y transcripciones en castellano, se recomienda este resumen de CNN

El próximo debate presidencial será en el Estado de Florida, el 15 de octubre, con unos cambios necesarios que según declaró la Comisión de Debates Presidenciales de Estados Unidos consistiría en “añadir estructuras al formato de los siguientes debates a fin de garantizar una discusión más ordenada de los temas” ya que predominaron los acusaciones entre ambos por encima de los ejes fundamentales o propuestas políticas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *