La democracia en jaque | “Los Derechos Humanos son la llave y el futuro de las democracias populares”

El pasado jueves 30 de julio se llevó a cabo el conversatorio virtual “La Democracia en jaque: proscripción y violencia institucional en Suramérica”. El encuentro fue organizado como un espacio para reflexionar sobre los recientes ataques a las democracias en nuestra región, el deterioro institucional causado por gobiernos neoliberales y la utilización de mecanismos ilegítimos para incidir sobre procesos electorales, vulnerando la libertad de elección de los pueblos. La presencia de gobiernos autoritarios y de derecha con la complicidad de los grandes poderes económicos, el rol de los medios de comunicación y la judicialización de la política hace urgente pensar posibles alternativas regionales frente a los ataques a la democracia. A continuación les compartimos la intervención completa de la Senadora Nacional argentina, María Inés “Marin” Pilatti Vergara.

PRIMERA INTERVENCIÓN

Muchas gracias María Luisa, buenas tardes a todos y a todas. En primer lugar, quiero agradecer a Federico Montero, director del Observatorio del Sur Global y a quienes han hecho posible este conversatorio. La verdad que es maravilloso estar compartiendo panel con compañeras y compañeros tan importantes en la militancia nacional y popular de cada uno de nuestros países.

El tema del conversatorio redunda sobre un eje: nuestras democracias, ¿Están en jaque o no? La verdad, y a decir por nuestras historias, las democracias populares siempre estuvieron en jaque, esto no es nuevo. Yo soy militante del movimiento nacional justicialista en la Argentina. En la década del 55, cuando derrocaron el gobierno del general Perón, nosotros hemos sido sujetos de persecuciones, de agravios y de estigmatizaciones que la derecha, eventualmente el neoliberalismo, las corporaciones y poderes fácticas de nuestro país, siempre han tratado de sostener a lo largo de estos 70 años, constituyendo así, una aspiración de fracasos para ellos porque creo que gracias a esa organización de base, gracias a estas organizaciones del campo nac y pop, gracias a la militancia y la resistencia peronista, no nos han vencido. Si bien el peronismo estuvo más años tratando de volver que gobernando, lo cierto es que con el transcurso del tiempo nos cuesta menos esfuerzo volver: “no es que seamos tan buenos, sino que los demás son peores”.

Sin embargo, creo que toda esta arremetida que están haciendo los poderes fácticos, en toda AL hubiera corrido la misma suerte en la república Argentina después de los 4 años que estuvo Macri, si no hubiera existido el peronismo, si no hubiera existido ese movimiento militante nacional y popular, siempre alerta y resistente como es el Movimiento Nacional Justicialista. Pienso todo lo que nos está pasando en la región y tal vez en la Argentina los últimos 4 años, ha sido un poco menos pornográfico que en el resto. Pero hemos padecido el lawfare, la inventiva de causas judiciales para perseguir a nuestros líderes, la persecución política a nuestros mejores cuadros. Han tratado de estigmatizarnos, de emparentarnos siempre con la corrupción, como lo hacen con Correa, como lo hacen con Evo, como lo hacen con tantos líderes latinoamericanos. Si no culminaron la tarea fue porque pudimos volver antes. Seguramente si esto no hubiera sido así, no tengan ninguna duda que nosotros también estaríamos proscriptos, tendríamos Estado de Sitio y la necesidad de asilo en otros países, porque todos sabemos contra quienes peleamos, quienes están del otro lado, lo fuerte y poderosos que son.

A partir de ello, lo primero para mi es solidarizarme con compañeras y compañeros que la están pasando muchísimo peor; lo segundo es que pensemos cuál es la fortaleza que tenemos para contrarrestar estas arremetidas periódicas. En la región parecía que las tómbolas electorales, en conjunto al accionar del poder judicial y de los medios de comunicación eran la vía para la desestabilización social, que los empresarios ya no acudían a los militares y los golpes de Estado. En algunos países, se sostiene; en otros lamentablemente se está borrando ese límite. Creo que la manera que tenemos de contrarrestar esto es dual:

Primero, fortaleciendo y militando a nuestros organismos de integración regional. No podemos, como integrantes del campo político nacional y popular, dejar que nos desaparezcan la UNASUR, que nos minimicen el MERCOSUR, que posterguen a la CELAC. Debemos rediscutir los roles en las políticas regionales de cada uno de esos organismos.

El escenario actual, la verdad que da mucha pena. La mayoría de los gobiernos de nuestros países están en manos de la derecha (mas o menos democrática y de facto) y han debilitado nuestros organismos siendo tan importantes para el desarrollo de todos como región. Digo esto porque, obviamente todos quisiéramos tener una UNASUR con Chávez, con Correa, con Alberto Fernández en nuestro caso, con Evo; pero hoy lo tenemos a Bolsonaro y a Lenin, gente con la que ideológicamente, la verdad, no comulgamos absolutamente nada.

Resulta sano detenerse y discutir la integración como un espacio donde se aúpan criterios comunes de decisión, para que los diseños de políticas exteriores nacionales, no guarden para cada Estado un lugar incompatible con los diseños de los pares. Estos espacios suponen algo que trasciende el presente. Por tanto la solidaridad ideológica tiene que ser un combustible para acelerar procesos, pero no el centro del proceso: allí se alojan los intereses comunes, al menos aquellos que permiten pocas objeciones.

Creo que la forma de mantener vigentes los organismos de integración regional es tratando de militar un núcleo de políticas de Estado básicas, que sean cuales fueren los resultados de estas tómbolas electorales, no hagan perder su importancia, no desalienten nuestra integración. Cuando coincidamos ideológicamente como años atrás, avancemos, aceleremos a fondo. Cuando esto no ocurra, tratemos de mantenernos unidos en un núcleo de políticas públicas que nos permitan seguir trabajando de manera totalmente aunada.

Lo segundo que tenemos para contrarrestar esto que nos pasa es la organización popular compañeros. No podemos dejar la organización de nuestros países solamente en las manos de la diplomacia o en manos de nuestros gobiernos. Nosotros como militantes políticos y creo que tenemos la obligación de promover la participación integral latinoamericana, suramericana, de las organizaciones de base, de nuestros sindicatos, de nuestros movimientos juveniles, de nuestros movimientos sociales. Porque de arriba para abajo puede establecerse cambios profundos y rápidos, pero de abajo para arriba, cuando son estos movimientos sociales, políticos y populares los que van marcando el camino, los cambios de abajo para arriba son permanentes. Podemos tener la desgracia de padecer gobiernos de signo político contrarios a los nuestros, pero esos gobiernos no van a poder echar por tierra las conquistas cimentadas por los gobiernos más felices, como entendemos que son los gobiernos populares. En la República Argentina, yo siempre pongo de ejemplo como el golpe militar de 1955, derogó la constitución de 1949, del general Perón, pero no pudo deshacerse del artículo 14 que reconocía los derechos más elementales de los trabajadores y de su organización sindical. Vino Macri avasalló al sistema, pero no puedo desconocer la asignación universal por hijo, no pudo desconocer el sistema jubilatorio por más modificaciones que le hubiera hecho, no pudo desnaturalizarlo porque ya son conquistas , son acciones, son realidades de las que el pueblo se empoderó.

Creo que tenemos que fortalecer y promover estos dos aspectos: organismos de integración regional y participación popular de nuestras organizaciones de base. Aunar esfuerzos, ideas, criterios y militancia, para que en toda América Latina, los gobiernos nacionales y populares tengan mayor permanencia y se eviten de esta manera esas noches largas que los Macri, Lenin, Bolsonaro, nos infligen en tan poco tiempo porque no debemos olvidar a quienes representamos, a esa porción de nuestros pueblos que pretendemos defender desde el lugar que nos toque.

No se cuanto llevo y no me quiero extender, dejo la palabra a las compañeras y compañeros de este panel, después contestaremos las distintas inquietudes que ustedes quieran plantear. Para cerrar: nos puede pasar de todo, pero si algo tenemos que tener en claro es que la democracia la corregimos y la mejoramos con más democracia. Y en eso nosotros somos muy responsables. Muchas gracias.

SEGUNDA INTERVENCIÓN

Como Mónica Valente mencionó, yo hago mucho hincapié en la necesidad de que militemos la defensa de nuestros organismos de integración regional.

Fíjense: que distinto hubiera sido hoy el proceso electoral en Bolivia, si como contrafuerza a la OEA hubiera estado vigente la misión electoral de la UNASUR. No se si hubiéramos logrado abortar esta acción de la OEA, pero por lo menos hubiera sido un contrapeso importante, no se hubieran quedado con la última palabra. Con la clausula democrática en la UNASUR se frenaron los intentos golpistas en Bolivia en 2008, en Ecuador en 2010, se fomentó la resolución pacífica de un posible conflicto armado entre Venezuela y Colombia.

No debemos desconocer que, para esta triada de poder (empresarial oligopólico, poder judicial y medios de comunicación dominantes), ninguno de estos organismos de integración (UNASUR, CELAC y MERCOSUR) son simpáticos. Obviamente que tratarán permanentemente de estigmatizarlos y de bajarles el precio que tienen, porque no les conviene a sus intereses. Son apátridas, nación, identidad, no significan nada para ellos. Entonces ahí retomo nuestra obligación militante, somos nosotros los que debemos militarlos y darle la importancia que tienen para los intereses soberanos de nuestra región.

Cuando el ex-Presidente Macri por decisión unilateral del poder ejecutivo -tan ilegal como el endeudamiento con el FMI o la designación de dos integrantes de la Corte Suprema de Justicia o la venta de inmuebles del Estado Nacional- pretendió denunciar nuestra adhesión a la UNASUR, que obligatoriamente debería haber pasado por el congreso, según la Constitución Nacional, prevaleció en un acto viciado. No puede quedar de ninguna manera firme, porque si nos integramos a la UNASUR con acuerdo de la gran mayoría del Congreso Nacional, de la misma manera deberíamos salir. Asumamos nuestra responsabilidad, instalemos estos temas. Porque duele que, cuando Macri tomo esa decisión, no hayamos salido los argentinos de la misma manera que salieron los ciudadanos Británicos ante el BREXIT. No lo hemos hecho carne, no hemos empoderado a nuestros pueblos de los beneficios de estos organismos de integración regional. Por ello planteo la doble tarea, tenemos que promover la integración de abajo hacia arriba.

A Gabriela, mi vida, que te voy a decir; perdón a Paola, Lenin quiere desaparecer a la organización política que más representa los intereses y la felicidad del pueblo ecuatoriano, una traición asquerosa. Al peronismo no solo nos proscribieron como partido, sino que en aquellos 18 años desde la revolución fusiladora del 55, prohibieron nuestra marcha, nombrar a Perón, arremetieron contra toda calle, monumento, edificio, escuelas, hospital, que estuviera asociado a su nombre. Hasta inclusive desaparecieron el cuerpo de Eva Perón que estaba muerta. Esta gente es capaz de hacer cualquier cosa, no tienen límite, ni pudor, entonces no nos queda otra cosa que la militancia fuerte, no perdamos la calle. Nuestro fuerte es ese, el boca a boca, la bajada de línea, el convencimiento, seducción y doctrina, hacer carne en el pueblo latinoamericano, al que pretendemos representar, cómo y de qué manera debemos defender los interés nacionales y populares.

Creo que como aporte podemos inclusive después de este conversatorio, hacer un documento de solidaridad con el pueblo boliviano y con el pueblo ecuatoriano; son quienes hoy por hoy peor la están pasando, que están siendo destinatarios de los peores agravios, persecuciones, bloqueos, asesinatos y todo lo que se les pueda pasar por la cabeza. Un pequeño aporte de este conversatorio. A su vez, recordemos que los organismos de Derechos Humanos (DDHH) son parte de la solución. ¿Los problemas globales pueden tener soluciones locales? Estamos atrapados entre los “universales” liberales y los regionalismos. Necesitamos “universales situados”. Los peronistas lo sabemos. Los DDHH son la llave y el futuro de las democracias populares. Son la única posibilidad para anclar un límite inamovible ante la predación que la tríada del poder -previamente nombrada- fomenta para la homogeneización negativa de nuestro pueblo en consumidores y excluidos.

TERCERA INTERVENCIÓN

Sigo apostando fuertemente a la militancia y, como decía Gabriela, tratar de ser creativos, escuchar y escuchar por sobre todo a los jóvenes, que muchas veces no dimensionamos la importancia que tienen ellos en el entramado social. Porque los escenarios se recrean y más en este contexto de Pandemia. Es cierto que los mecanismos tradicionales con los que los militantes políticos contamos, como la calle, están reducidos. A su vez, es bastante jorobado pensar en una movilización hoy en los países donde estamos más comprometidos sanitariamente (puede llegar a ser contraproducente), por lo que creo tenemos que usar la inventiva y maximizar la utilización de las redes y la tecnología. Todo el mundo está en su casa, participa de reuniones por distintas plataformas. Inclusive se nos hace más fácil estar en varios encuentros, que con formatos clásicos, sería algo imposible. Estamos dialogando, bajando línea política. Compañeros y compañeras van a bajar lo que nosotros comentamos a su territorio, a sus organizaciones, van a multiplicar las voces, darán a conocer nuestros puntos de vista.

No hay otra salida que la persuasión, la formación, la información: no puede pelear quien no está informado. Nosotros tenemos mucho para decir y tenemos mucha responsabilidad, ninguno de lo que estamos aquí nos iniciamos ayer en la política. Tenemos muchos años de militancia, hemos pasado momentos espectaculares, en mi caso fueron los 12 últimos años de los gobiernos de Néstor y Cristina, cuando el Peronismo se amplió, incorporando al movimiento justicialista muchos más compañeros y compañeras, que todos los años anteriores, posteriores a Perón. Eso se hace con mucha convicción, con mucha lucha, mucha inventiva.

A todas las organizaciones sociales, organizaciones sindicales, a todos los que hacen que en definitiva se puedan revertir estas decisiones y estas arremetidas de las derechas en nuestros gobiernos, sepan que por más que nos parezca imposible que la tarea, que a veces nos vamos a sentir minimizados; sepan compañeros y compañeras, la noche es larga pero no es eterna. Todo nuestro esfuerzo y compromiso, de nuestra tenacidad y de esa terquedad en el amor por el otro, de todo esto depende que esas noches largas se terminen lo antes posible.

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