La fórmula Biden – Harris: quiénes son y qué representan

Newsletter Elecciones en Estados Unidos

La Convención Demócrata tuvo lugar en Milwaukee, estado de Wisconsin, del 17 al 20 de Agosto, de forma remota. En ella se presentó oficialmente la fórmula Joe Biden – Kamala Harris, quienes aspiran a convertirse en los próximos presidente y vicepresidenta de los Estados Unidos.

Joseph Biden, de 77 años y más conocido como “Joe”, nació en Scraton, Pennsylvania pero de chico se muda al estado de Delaware, en donde inicia su carrera profesional y política. Se inscribe en la universidad de dicho estado para estudiar Ciencia Política e Historia, aunque luego finalmente obtuvo su título de abogado.

A los 29 años se convierte en uno de los miembros del Senado de los Estados Unidos más jóvenes en asumir el cargo. Ocupó el mismo por 36 años, de 1973 a 2009, para luego convertirse en vicepresidente de Barack Obama por dos períodos hasta el 2017.

En su labor legislativa fue presidente del Comité Judicial del Senado por 16 años. Se destacó por su redacción y liderazgo en la Ley de Violencia sobre las Mujeres. También en logró la aprobación del proyecto de Ley Brady para la Prevención de Violencia con Armas de fuego, que exigía verificación de antecedentes a la hora de portar armas. Luego pasó a liderar el Comité de Relaciones Exteriores: estuvo en contra de la Guerra del Golfo de 1991, sosteniendo que Estados Unidos no obtenía ningún beneficio en ofrecer la vida de sus soldados en lugares tan remotos, y a favor de la invasión a Irak en 2003, luego de haber sostenido por años que Saddam Hussein era una amenaza a la seguridad nacional estadounidense y debía ser derrocado. Años más tarde ratificaría su posicionamiento sobre esta invasión, como un error. Es un claro defensor de los intereses del establishment norteamericano.

Ya como vicepresidente muestra su temprano apoyo a la Ley de Igualdad, que intentaba garantizar la igualdad en el matrimonio de personas del mismo sexo. También asegura la aprobación de la Ley del Cuidado Asequible de la Salud junto a Obama, lo que después tendría el nombre de “Obamacare”.

En política exterior, la fórmula Obama – Biden nunca intentó cumplir promesa de campaña de terminar con las guerras heredadas de su antecesor George W. Bush, como las de Irak o Afganistán. Las decisiones como el asesinato de Osama bin Laden o el despliegue de drones para “matar terroristas” fueron en gran parte criticadas por la prensa, pero formaron parte integral de la política de “liderar desde atrás” del gobierno de Obama.

Según ha informado la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI), Estados Unidos habría matado al rededor de 116 civiles en ataques de aviones no tripulados (drones) en un total de 435 ataques en lugares como Yemen, Somalia, Libia y Pakistán, cifra mucho menor a la que apuntan organizaciones de derechos humanos; New American Foundation calcula alrededor de 250 civiles y algunas elevan la cifra a 1000. Es importante tener en cuenta que el número de muertes civiles no contabiliza los ataques aéreos en Siria, Irak y Afganistán ya que son declarados territorios en guerra.

Tal vez donde Biden fue más importante fue en la política de Obama de contención de Rusia. No sólo apoyó al gobierno surgido del golpe de Estado de 2013 en Ucrania, que cambió un gobierno cercano al Kremlin por uno pro occidental e inició una guerra civil en el sudeste del país, sino que fue promotor de la idea de la interferencia rusa en las elecciones de 2016. El hijo de Joe, Hunter Biden, fue nombrado director de una gran compañía productora de gas tras el golpe. La publicación de una llamada telefónica entre Donald Trump y el actual presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, donde Trump le pedía que reabra una investigación sobre cómo se despidió al fiscal que investigaba la firma que había contratado al hijo de Biden, le sirvió al partido demócrata la tomó base para el fallido impeachment realizado en Diciembre de 2019. Se consideró que la llamada fue una presión al presidente de Ucrania para ensuciar la campaña del pre candidato a presidente, sin tener en cuenta que el tema de la llamada habría sido la presión de Joe Biden para la remoción del fiscal por parte del entonces presidente ucraniano, Petro Poroshenko.

Kamala Harris, de 50 años y familia inmigrante (madre India y padre Jamaiquino) nació y desarrolló su carrera profesional en el estado de California, consiguiendo su título en Derecho. En 2004 se convirtió en Fiscal por el distrito de San Francisco para luego convertirse en 2011 en la primera mujer y primera mujer negra en ser Fiscal General por el estado de California, el más poblado del país, con más de 39 millones de habitantes. Sus críticos sostienen que a pesar de sostener posiciones progresistas, en su accionar como Fiscal General hizo lo posible por mantener el sistema correccional californiano abarrotado, a pesar de una orden de la Corte Suprema para liberar a los presos menos peligrosos.

En 2017 se convirtió en Senadora por California, formando parte de comités como el Comité Judicial y el Comité de Inteligencia. Apoyó en primer momento el proyecto del Senador Bernie Sanders “medicare for all”, como también ha respaldado propuestas para aumentar el salario mínimo y corregir el sistema de fianzas.

Votando a favor del impeachment contra Donald Trump en el Senado, estando a favor del matrimonio igualitario, del aborto y de la restricción a la venta de armas es considerada del ala más “progresista” dentro del espectro más conservador del Partido Demócrata.

Aceptó su nominación como vicepresidenta de los Estados Unidos en la tercera noche de la Convención Demócrata apuntando su discurso a la igualdad, al compromiso y la justicia.

“Seamos claros: no hay vacuna contra el racismo. Tenemos que hacer el trabajo (…) tenemos que hacer el trabajo para cumplir esa promesa de justicia igualitaria bajo la ley. Porque ninguno de nosotros es libre, hasta que todos seamos libres” afirmó.

DISCURSO TRADUCIDO

Convención Demócrata

En el transcurso de las cuatro noches que duró la misma, varias figuras de la política estadounidense han mostrado su apoyo público a Joe Biden y Kamala Harris.

Uno de los más destacados fue el expresidente Barack Obama, que apuntó duramente contra el actual presidente Donald Trump:

por casi cuatro años ya, no ha mostrado interés en ponerse a trabajar; ningún interés en encontrar un terreno común; ningún interés en usar el increíble poder de su cargo para ayudar a cualquier persona que no sean él mismo o sus amigos; ningún interés en tratar la presidencia como cualquier otra cosa que no sea un reality show que puede usar para recibir la atención que anhela (…) Donald Trump no se ha adaptado al trabajo porque no puede. Y las consecuencias de ese fracaso son severas. 170 mil estadounidenses muertos. Millones de empleos desaparecidos, mientras que los que están arriba se llevan más que nunca.  Nuestros peores impulsos desencadenados, nuestra orgullosa reputación en el mundo mermada gravemente y nuestras instituciones democráticas amenazadas como nunca antes.

Y afirmó que tanto Biden como Harris

“entienden que en esta democracia, el Comandante en Jefe no usa a los hombres y mujeres de nuestro ejército, que están dispuestos a arriesgarlo todo para proteger a nuestra nación, como sostén político para desplegarlos contra manifestantes pacíficos en nuestro propio suelo. Entienden que los opositores políticos no son ‘antiestadounidenses’ sólo porque no están de acuerdo contigo; que nuestra capacidad de trabajar juntos para solucionar grandes problemas como una pandemia depende de la fidelidad a los hechos y la ciencia y la lógica y no de inventar cosas.

Cerró su discurso con la intención de interpelar directamente a la ciudadanía en su rol de votantes y la importancia de hacerlo en esta elección:

“ustedes pueden darle a nuestra democracia un nuevo significado. Pueden llevarla a un mejor lugar. Son el ingrediente faltante, los que decidirán si Estados Unidos se convierte, o no, en el país a la altura de su credo (…) cualquier oportunidad de éxito depende por completo del resultado de esta elección. Esta administración ha demostrado que derribará la democracia si es necesario, con tal de ganar. Así que tenemos que ocuparnos en fortalecerla, poniendo todo nuestro esfuerzo.”

También tuvo sus minutos el Senador y ex candidato a la presidencia Bernie Sanders que se refirió a las elecciones del 3 de noviembre como “la más importante en la historia moderna” de Estados Unidos.

“Amigos míos, les digo a todos los que apoyaron a otros candidatos en las primarias y a los que pudieron haber votado por Donald Trump en las últimas elecciones: el futuro de nuestra democracia está en juego. Está en juego el futuro de nuestra economía. Está en juego el futuro de nuestro planeta. Debemos unirnos, derrotar a Donald Trump y elegir a Joe Biden y Kamala Harris como nuestro próximo presidente y vicepresidente. Amigos míos, el precio del fracaso es demasiado grande para imaginarlo” aseguró.

Michelle Obama, Bill Clinton, Elizabeth Warren, Alexandria Ocasio-Cortez, Hillary Clinton son otras/os de las/os que pasaron por la Convención brindando su apoyo hacía la fórmula demócrata, como también criticando a Trump por su mal manejo de la crisis por el covid-19, la violencia policial, la economía, entre otras cosas.

Estos discurso muestra cómo funciona la maquinaria electoral demócrata. Una vez seleccionado el candidato, los pre candidatos que no lograron la nominación olvidan,  minimizan u ocultan las mismas fallas que resaltaron durante la campaña. Aún sabiendo que ninguna de sus propuestas políticas serán llevadas adelante por el candidato de su propio partido.

Propuestas Electorales

Pero la fórmula demócrata enfrentaría un panorama desalentador en caso de ganar las elecciones: en materia de empleo con más de 30 millones de personas sin trabajo, una crisis sanitaria histórica y una caída de la economía como nunca antes registrando entre abril y junio de este año una contracción del 32,9% (según la Oficina de Análisis Económico). Además tendría que responder y tomar medidas a favor de gran parte de la sociedad que exige un cambio en el sistema policial del país, lo que acaparó la agenda pública y política del estado norteamericano en el último tiempo.

Otro factor que se destaca es el consenso que hay en parte de la sociedad en que Estados Unidos tendría que preocuparse por librar sus batallas internas, como las antes mencionadas, en vez de estar tan preocupado por su presencia en el extranjero. Según una encuesta de Yougov un 48% piensa que Estados Unidos debería participar menos militarmente en el mundo.

Will Ruger, vicepresidente de investigación y políticas del Instituto Charles Koch se refirió al resultado de la encuesta:

“Dado lo polarizado que está el país en tantos otros temas, es sorprendente lo unidos que están los estadounidenses para poner fin a nuestras guerras interminables en el Medio Oriente, priorizar las preocupaciones internas sobre las extranjeras y evitar una mayor participación militar en conflictos en el extranjero. Después de casi 20 años de enfrentamiento militar costoso y a menudo innecesario en el extranjero junto con los desafíos actuales que enfrenta nuestro país en casa, es una señal positiva de que el público estadounidense desea cada vez más que Estados Unidos persiga una política exterior más realista “.

Sin embargo, hay puntos clave que se destacan en la agenda de campaña:

  • Plan para combatir al Covid-19. Garantizando la amplía disponibilidad de pruebas gratuitas, el desarrollo de una vacuna, despliegue completo de suministros, personal e instalaciones necesarias y licencia de emergencia paga para los afectados por el virus o familias, trabajadores y pequeños negocios que hayan sido afectados por la crisis, entre otras.

  • Plan para terminar con la violencia con armas de fuego. Apuntando, entre otras cosas, a regular la posesión de armas de asalto existentes bajo la Ley Nacional de Armas de Fuego, reducir el almacenamiento de armas, requerir verificación de antecedentes para todas las ventas de armas, prohibir la venta de armas de fuego y municiones por internet y abordar la problemática de la violencia domestica y la tenencia de armas.

  • Sistema de inmigración justo. Implementando una revisión efectiva en las fronteras, modernizando el sistema de inmigración, compromiso de los Estados Unidos con los solicitantes de asilo y refugiados, defender a los “dreamers” y al DACA, etc.

  • Fortalecer la seguridad y prosperidad en colaboración con los Pueblos de Centroamérica. Desarrollando una estrategia regional integral de cuatro años para abordar los factores que impulsan la migración desde Centroamérica, movilizar inversión privada en la región mediante bancos como el BID, priorizar el desarrollo económico y la reducción de pobreza y mejorar la seguridad y el estado de derecho.

Las propuestas completas se pueden ver acá.

Habrá que esperar para ver si Joe Biden y Kamala Harris logran su propósito de estar ocupando los dos puestos más importantes de la Casa Blanca para enero del 2021, y así saber si en sus cuatro años de gestión cumplen con sus extensas y comprometedoras promesas de campaña.

Todavía quedan obstáculos que superar antes del esperado 3 de noviembre, como lo son los debates presidenciales del 29 de septiembre en Ohio, 15 de octubre en Florida y 22 de octubre en Tennesse. También los aspirantes a la vicepresidencia, Harris por el Partido Demócrata y Pence por el Partido Republicano, tendrán su oportunidad de enfrentarse el 7 de octubre en Utah.

Suscribite a todas las actividades y newsletters del Observatorio del Sur Global

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *