Mirada Multipolar | La guerra que le falta a Trump, la quiera o no

Uno de los grandes logros que Donald Trump presentó en su campaña para la reelección fue el no haber iniciado una nueva guerra. Todos los presidentes estadounidenses llevan bajo su mandato alguna nueva acción militar, pero Trump sólo se dedicó a continuar las de sus predecesores. Tampoco es que hizo mucho por darle fin a esos conflictos, tan sólo logró reducir la cantidad de tropas desplegadas en esos escenarios. Sin embargo, en los últimos meses de su mandato esto podría cambiar.

Negociar con el que viene

Si bien todavía no está completamente definido el ganador de las elecciones presidenciales estadounidenses del 3 de Noviembre, una buena parte de otros estados han reconocido a Joe Biden como ganador. Trump asegura que respetará la decisión del Colegio Electoral  en Diciembre y ya comenzó el proceso de traspaso de mando, aunque legalmente continúen las causas para revisar los resultados en algunos estados de la Unión.

Irán es uno de esos estados que no solo festejó la derrota de Trump, sino que está deseoso de comenzar a negociar con Biden un regreso a la situación pre-Trump.

“Si la próxima administración de EEUU tiene voluntad política, a mi parecer se podrá resolver la cuestión con facilidad. Irán y EEUU pueden tomar la decisión de volver a la situación que teníamos antes del 20 de enero de 2017 [fecha de la toma de posesión de Trump]. Esto podría resolver muchas cuestiones”, declaró el presidente iraní Hasán Rohaní.

El principal tema para negociar entre ambos países es el retorno de Estados Unidos al Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC o Acuerdo Nuclar de Irán). El acuerdo levanta las sanciones económicas a Irán, a cambio de mantener un stock mínimo de material nuclear y controles frecuentes de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA). De esta manera, se garantiza que el programa nuclear iraní sea solo de naturaleza pacífica y no pueda desarrollar una bomba atómica.

El gobierno de Trump consideró que el PAIC firmado por Obama en 2015, junto a China, Francia, Rusia, Reino Unido, Alemania? y la Unión Europea, no era el camino a seguir. Por eso denunció el tratado en 2018. A pesar de la salida de Estados Unidos, Irán siguió cumpliendo los términos del tratado durante un año más. En 2019 anunció que iría aumentando su stock nuclear lentamente, pues no creía que debía seguir cumpliendo el acuerdo si las otras partes no lo hacían.

En el trascurso del año, Irán no sólo ha aumentado su stock de material nuclear, sino que ha mejorado la cantidad y calidad de las centrifugadoras que utiliza para refinar el uranio. Sin embargo, no ha alcanzado el nivel de refinamiento necesario para armas nucleares, ni cuenta con una cantidad suficiente.

Joe Biden ha declarado que está dispuesto a volver al PAIC, para poder usarlo como excusa si Irán decide seguir sin acatar el acuerdo. No es extraño que quiera salvar uno de los pocos triunfos de la administración Obama en política exterior.

Envenenar el pozo

El New York Times sostiene que, a mediados de Noviembre, Donald Trump discutió con sus asesores principales diferentes maneras de atacar los sitios de desarrollo del programa iraní. El objetivo principal sería la planta de Natanz, donde se encuentran las centrífugas y es el principal centro de investigación.

Un ataque militar con misiles o aviones, similar al que realizó Israel a la central nuclear de Osirak en Irak en 1981, fue descartado de plano para evitar aumentar la tensión en la región. Otra opción sería la de un ataque cibernético, como el realizado en 2010 a partir del virus Stuxnet que luego se filtró a la internet y causó daños colaterales. Aunque las defensas cibernéticas de Irán han crecido mucho en este tiempo y actualmente puede defenderse de este tipo de ataques.

Al parecer, Trump fue convencido de que un ataque directo contra Irán no es lo mejor, por ahora. De todas maneras, una acción militar breve contra Irán, o un ataque sigiloso cibernético, sería suficiente para minar la confianza de Irán en el próximo presidente estadounidense y así garantizar que Estados Unidos no vuelva al PAIC. Pero esto también podría desbordarse en una guerra regional.

Con o sin Trump

Quienes parecen estar convencidos que una acción militar estadounidense contra Irán es inminente, son los israelíes. No sólo por los comentarios generados por la reunión comentada anteriormente, sino también por el movimiento de aviones bombarderos estratégicos B-52 de Dakota del Norte  al Medio Oriente.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, está aún más dispuesto que Trump a no permitir el retorno de EEUU al PAIC. En un acto reciente, le advirtió a Joe Biden que “no regrese al acuerdo nuclear”. Al igual que en el caso de Irak en 1981, Israel considera una amenaza a su existencia el desarrollo de un programa nuclear en Irán y está tomando acciones unilaterales para frenarlo.

Israel ya se encuentra en una guerra no declarada contra Irán. Con frecuencia suele bombardear objetivos de milicias iraníes en Siria, mientras que éstas se encuentran allí ayudando al gobierno de Damasco en su lucha contra el terrorismo. Esta semana hubo dos bombardeos, el 18 y el 25 de Noviembre.

Además de los bombardeos, esta semana sucedió otro evento que podría desembocar en acciones militares directas.

Frenar el programa nuclear a la fuerza

El 28 de Noviembre, un grupo terrorista interceptó el vehículo en el que viajaba el científico nuclear irani, Mohsen Fajrizadé. El mismo resultó herido cuando su escolta se enfrentó con los terroristas y terminó muriendo en el hospital donde lo trataban.

Fajrizadé dirigió la producción del primer kit de prueba, de fabricación iraní, para el diagnóstico del COVID-19. También creó una buena infraestructura de defensa antinuclear trabajando para la Organización de Investigación e Innovación Defensiva del Ministerio de Defensa de Irán. El presidente israelí lo identificó en un discurso en 2018 como el director del proyecto armamentístico nuclear del país persa, lo que siempre fue negado por Teherán.

El gobierno iraní sostiene que el atentado fue organizado por Israel y Estados Unidos, por lo que el embajador en la ONU, Majid Takht Ravanchi, escribió una carta al Secretario General y al Consejo de Seguridad pidiendo que se condenen estas acciones.

No es extraño que consideren a Israel como principal perpetrador, ya que en 2010 y 2012 hubo una serie de cuatro asesinatos de científicos iraníes ligados al programa nuclear en los que la participación israelí fue parcialmente admitida.

¿Habrá venganza?

La reacción internacional ha sido principalmente contraria a la utilización de asesinatos selectivos. La relatora especial de la Organización de Naciones Unidas (ONU) para Ejecuciones Extrajudiciales, Agnes Callamard, condenó el asesinato como una violación a los derechos humanos. También la Unión Europea lo considera una violación a los derechos humanos, pero llama a las partes a no aumentar la tensión en la región.

El líder de la Revolución Islámica, el Ayatollah Seyyed Ali Jamenei, remarcó la necesidad de castigar a los perpetradores del crimen y continuar con la labor que había comenzado el científico. 

Es difícil predecir en qué manera las autoridades iraníes planearán su represalia. Es poco probable que lo hagan con un ataque directo, ya que saben que están siendo tentados a desestabilizar la región mientras Trump sigue en el gobierno para justificar una nueva guerra. Por otro lado, el 3 de Enero,  dos semanas antes de la asunción de Joe Biden, se cumple un año del asesinato del General Soleimani por parte de fuerzas estadounidenses. Israel, por las dudas, ya está preparando sus embajadas y asentamientos contra posibles atentados. ¿Se quedará Trump sin reaccionar en caso de un ataque a Israel o a sus territorios ocupados? ¿Podrá Trump terminar su mandato sin una nueva guerra? Tal vez la respuesta quede en manos del Colegio electoral.

 

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