Piketty: “La política monetaria puede ser parte de la solución, pero no toda”

El economista francés incide en la desigualdad resultante de las recetas ultraexpansivas de los bancos centrales y aboga por impuestos a los más ricos para pagar la factura de la crisis del coronavirus

por Ignacio Fariza para El País

Los bancos centrales han salido al rescate en la pandemia: buena parte de la nueva deuda soberana emitida en los países ricos se ha trasladado casi en automático a las cuentas de unos institutos emisores que, con su acción —mucho más decidida que en la última crisis—, han ofrecido un potente balón de oxígeno. El movimiento ha sido aplaudido por la mayoría de organismos internacionales y casas de análisis, pero algunas voces autorizadas empiezan a levantar la voz. “Hay una creencia creciente en que el problema de la deuda pública derivada de la covid-19 lo vamos a resolver ampliando más y más el balance de los bancos centrales”, ha observado este viernes el economista Thomas Piketty, una eminencia en asuntos de desigualdad desde que publicó El capital en el siglo XXI (Fondo de Cultura Económica, 2014), en un coloquio virtual organizado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). “La política monetaria puede ser parte de la solución, pero no la solución en sí misma. En algún momento debemos pensar en quién va a pagar esa deuda”.

Buena parte de la crítica de Piketty a una política monetaria que virtualmente se ha saltado todos los límites tiene que ver con la inequidad que, según sus datos, esta genera. “Estamos resolviendo un problema creando otro a la vez. También de desigualdad: estos programas están contribuyendo a ella, haciendo crecer el precio de las acciones y los activos financieros. Esa es parte de la explicación de por qué crecido de manera increíble el número de millonarios en los últimos años: son personas que han podido acceder a retornos más altos”, ha subrayado en referencia a las políticas monetarias expansivas que se pusieron en marcha tras la crisis financiera de 2008 y 2009, y que —aumentadas— han vuelto a ser la respuesta a la recesión provocada por la pandemia. “Toda la información de la que disponemos va en esa dirección”.

Como alternativa a medio plazo, el economista francés defiende otra opción: hacer pagar más a las capas más acaudaladas de la sociedad, tanto en Europa como en Estados Unidos. “Hay ejemplos de situaciones similares en la historia que se han resuelto por otra vía: tras la Segunda Guerra Mundial, la deuda pública de países como Francia, Alemania, Japón y otros se disparó hasta niveles altísimos, en algunos casos por encima del 200%. Y la forma de resolverlo, particularmente en Alemania y en Japón, fue con impuestos sobre los más ricos”.

En su intervención en el foro organizado por el think tank con sede en París, que reúne en su seno a las economías más avanzadas del mundo, el profesor de la Escuela de Economía de París y codirector del World Inequality Lab ha pedido, además, acción y no solo palabras para mejorar la distribución del ingreso. “Ahora parece que todos estamos de acuerdo en que la desigualdad es un gran problema y queremos cambiar esto, pero ¿vamos a hacer algo o solo seguir hablando?”. También en lo que a calidad de los datos se refiere: “no es solo que, en muchos casos, no demos pasos hacia delante; es que, por ejemplo, en lo que se refiere a transparencia estamos yendo hacia atrás: en países como Francia, Alemania o Suecia tenemos hoy menos información sobre la distribución del ingreso y redistribución por vía fiscal de la que teníamos hace 10 años”, critica Piketty. “La supresión de los impuestos sobre las herencias o sobre la riqueza en algunos países ha llevado también a la supresión de las fuentes de datos que llevan aparejados”.

Duflo: pobreza y puerta en valor del Estado

Desigualdad y pobreza van casi siempre de la mano, y la Gran Reclusión —el término que el FMI ha bautizado a esta recesión de proporciones todavía difícilmente imaginables— está golpeando simultáneamente en ambas variables. En las economías desarrolladas, los más afectados esta vez son quienes se desempeñan en trabajos que necesitan estar en contacto directo con el público, generalmente menos cualificados y peor remunerados. En los países pobres, la crisis se está cebando con las capas de menores recursos y amenaza con un aumento de la pobreza extrema de hasta 150 millones de personas de aquí a finales del año que viene, según los datos publicados esta misma semana por el Banco Mundial.

“No debemos limitarnos a tomar esto como una fatalidad y estar tristes: debemos hacer algo. Y los países de la OCDE tienen una gran responsabilidad a la hora de evitar que esto se produzca”, ha subrayado en el mismo coloquio la Nobel de Economía 2019 Esther Duflo. “EE UU y Europa han hecho lo correcto movilizando importantes sumas de dinero en apoyo de sus ciudadanos más vulnerables. Pero no [han apoyado] al resto”. En plena ola de desafección hacia muchos Gobiernos e instituciones, la profesora del MIT ve en la crisis sanitaria “una oportunidad” para poner en valor lo público: “Nos está recordando por qué necesitamos al Estado; por qué es parte de la solución y no del problema: solo un Gobierno puede decretar un confinamiento, hacer obligatoria la mascarilla o poner en marcha un paquete fiscal de choque”.

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